domingo, 22 de diciembre de 2024

Ciudad antigua

22 de diciembre de 2024

Tenemos muchos días por delante así que nos lo tomamos con calma y dormimos hasta las 9. Caminamos hasta el centro comercial cercano y desayunamos en un Costa Café, un chocolate y cruasán para mí y café y pastel de chocolate para Xavi. Bajamos en dirección al río Moldava y paseamos por la orilla, viendo cisnes y patos hasta llegar a la isla de Kampa, una pequeña isla en medio del río que acoge el museo Kampa y algunas esculturas, como los bebés gateando, los pingüinos amarillos en fila y la silla gigante dentro del río. 
Llegamos al barrio de Mala Strana donde había un mercadillo navideño con comida típica y souvenirs,  justo debajo del puente de Carlos. Busqué las marcas de las crecidas del Moldava que recordaba haber visto el viaje anterior pegadas en una pared.  
Subimos al puente y había tal cantidad de personas caminando que no se podían hacer fotos. La entrada al barrio antiguo de la ciudad estaba colapsada de gente. Visitamos la iglesia barroca de San Francisco de Asís, famosa por su techo decorado con el juicio final y por el órgano en el que tocó Mozart. 
Seguimos callejeando hasta llegar a la torre del reloj astronómico. Faltaban pocos minutos para la una de la tarde y nos quedamos a ver el espectáculo. La plaza estaba llena y lloviznaba, pero la experiencia es corta y vale la pena.  
Intentamos comer embutidos en el mercadillo navideño pero había cola en todos los puestecitos y la opción de comer de pie no nos entusiasmaba.  Seguimos caminando hasta la ópera y nos sentamos a comer en el restaurante Na Čepu, donde pedimos cerveza y dos platos típicos checos: uno con carne de res, salsa de champiñones y puré de patatas; el otro con carne de cerdo en salsa, col agria y medallones de patata. No estaban mal, pero había demasiada patata. 
Caminamos rumbo a la Torre de la Pólvora, pasando por el ayuntamiento de la ciudad hasta llegar a la plaza de la república donde también había mercadillo navideño. Seguimos callejeando hasta llegar a la plaza Wenceslao, que parece un bulevar con su gran avenida llena de tiendas. Este lugar ha sido sede de grandes acontecimientos para el país, desde manifestaciones a protestas. La calle está en obras para convertirla en un gran parque según vimos en las imágenes de la construcción. Al final de la gran avenida se encuentra el museo de Praga, pero decidimos no visitarlo. Comenzamos nuestro regreso al hotel bajando hacia el río y recorriendo calles desiertas, fuera de la zona turística. Llegamos al puente de hierro, que es ferroviario, aunque también tiene camino para peatones. Justo mientras lo cruzábamos pasó un tren muy despacio, aunque aún así temblaba la estructura un poco. 
Pasamos por la fábrica de cerveza staropramen, que queda cerca del hotel. Entramos al lidl y compramos queso, agua y cerveza checa. Al salir ya era de noche y comenzaba a llover.  Descansamos unas horas y volvimos a cenar al centro comercial cercano. En el piso superior hay muchos restaurantes y terminamos comiendo en el KFC que lo conocemos bien. Queríamos caminar un poco por la zona pero la lluvia nos hizo regresar al hotel a ducharnos y preparar la ruta del día siguiente. 














































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Fin del viaje

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