miércoles, 25 de diciembre de 2024

Navidad en el barrio judío

 25 de diciembre 2024

Los excesos de la noche buena nos han hecho despertar más tarde. Xavi apenas pudo dormir por culpa del codillo de la cena. Hoy vamos con calma. Salimos casi a las 12 del mediodía y todo seguía cerrado por el barrio. Encontramos abierto el Starbucks y desayunamos allí: un chocolate y una focaccia para mi, un cruasán de chocolate y café expreso para Xavi. Pusimos rumbo al cementerio judío, bajando hacia el centro por calles desconocidas y puentes que aún no habíamos cruzado. Era increíble la cantidad de personas caminando por el río, pensamos que la ciudad estaría más vacía en navidad, pero creemos que han aterrizado esta noche. Avanzamos lentamente y finalmente llegamos al cementerio. La entrada cuesta 20 euros por persona e incluye el cementerio y 5 sinagogas, pero dos de ellas estaban cerradas. Comenzamos la visita por la sinagoga Pinkas, la segunda más antigua de la ciudad, construida en 1535 y convertida en memorial por las víctimas del holocausto en 1950. En las paredes interiores están escritos a mano los nombres de 80 000 judíos de Bohemia y Moravia. En el piso superior se exponen los dibujos de los niños judíos encarcelados en el gueto de Terezin, muchos de los cuales no sobrevivieron.
Saliendo por la puerta lateral se accede al cementerio viejo, con más de 12 000 tumbas de hasta cuatro siglos atrás, la más antigua que vimos de 1437, del rabino Avigdor Kara y la más reciente de 1787. 
La siguiente sinagoga fue la vieja-nueva sinagoga, construida en el año 1270, en gótico tardío, es una de las sinagogas más antiguas de Europa que aún da servicio a los judíos de Praga. 
Caminando unas dos calles llegamos a la sinagoga Maisel, fundada en 1592 como un templo privado para el líder judío del siglo XVI, Mordecai Maisel. En su interior se exhiben objetos pertenecientes al pueblo judío de Bohemia y Moravia desde los siglos X al XVIII. 
Finalmente llegamos a la sinagoga española, construida en 1868 sobre las cenizas de un antiguo oratorio judío. Debe su nombre al estilo morisco utilizado en su arquitectura, inspirada en la Alhambra de Granada.  En el interior se exponen objetos e historias de judíos checos de los siglos XIX y XX, y de personalidades como Kafka, Freud o Mahler. A la salida nos hicimos una foto en la estatua de Kafka.
Atravesamos las calles del centro y otra vez llegamos al reloj astronómico cuando sonaban las campanadas de las tres de la tarde. Por suerte pudimos desviarnos antes de atravesar la masa de turistas haciendo vídeos del espectáculo. Intentamos entrar a la iglesia de Tynn, pero había mucha cola y no sabíamos cuándo podríamos entrar, lo intentaremos mañana. 
Caminando lentamente entre los turistas llegamos a la plaza Wenceslao, para comer en el restaurante de los trenes, pero otra vez la cola de espera nos lo impidió. Terminamos comiendo pollo en el Popeye de al lado.
Volvimos al hotel recorriendo calles más tranquilas, atravesando parques e iglesias y viendo la vida cotidiana de los checos. Descansamos un poco y dejamos las mochilas listas para mañana que volvemos a Barcelona. 

























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